≡ MenĂș

Toda la creación, incluidos todos sus niveles, se mueve constantemente en diferentes ciclos y ritmos. Este aspecto fundamental de la naturaleza se remonta a la ley hermética del ritmo y la vibración, que afecta continuamente a todo y nos acompaña a lo largo de nuestra vida. Por esta razón, cada persona, sea consciente de ello o no, se mueve en una amplia variedad de ciclos. Por ejemplo, hay una gran interacción con las estrellas y los trånsitos (Movimientos planetarios), que tienen un efecto directo sobre nosotros y, dependiendo de nuestra orientación interior y receptividad (Tipo de energía), influyen significativamente en nuestras vidas.

Todo siempre se mueve en ciclos.

Todo siempre se mueve en ciclos.

Por ejemplo, no sĂłlo el ciclo menstrual de la mujer estĂĄ conectado con el ciclo lunar, sino que las personas mismas estĂĄn directamente conectadas con la luna y, en consecuencia, experimentan nuevos impulsos, estados de ĂĄnimo y efectos, dependiendo de la fase de la luna y del signo del zodĂ­aco. Esta circunstancia es extremadamente natural para nuestra propia prosperidad interior y puede incluso resultar inspiradora si vivimos directamente segĂșn los ciclos de la naturaleza. Uno de los ciclos grandes y muy importantes, cuyo control se perdiĂł por completo en el Ășltimo siglo y, en esencia, hace mucho tiempo que se distorsionĂł por completo en detrimento de nuestro ritmo natural, pero que es de suma importancia para nosotros, es el ciclo anual.Toda la naturaleza pasa por este Hay diferentes fases a lo largo del año en las que la fauna y la flora adquieren nuevas formas y estados. En la primera mitad del ciclo, la naturaleza ante todo florece, se desarrolla, se expande, se vuelve mĂĄs ligera, mĂĄs cĂĄlida, fructĂ­fera y estĂĄ completamente orientada hacia el crecimiento o nuevos comienzos, la abundancia y la activaciĂłn. En la segunda mitad del año, la naturaleza vuelve a retirarse. Todo se vuelve mĂĄs oscuro, mĂĄs frĂ­o, mĂĄs silencioso, mĂĄs rĂ­gido y dirigido hacia adentro. Es la fase en la que la naturaleza vuelve al secreto. La situaciĂłn es similar con nosotros, los humanos, al menos hasta cierto punto. Mientras que en primavera y verano sentimos la necesidad de salir al mundo y queremos manifestar nuevas circunstancias con entusiasmo y empuje, en otoño e invierno nos concentramos en la calma y queremos disfrutar de estados meditativos, a veces incluso de forma completamente automĂĄtica. En Ășltima instancia, este enfoque es, con diferencia, lo mĂĄs natural que podemos hacer, es decir, en otoño e invierno descansamos, nos recargamos de energĂ­a vital durante el descanso y en primavera/verano nos entregamos a una expansiĂłn y un espĂ­ritu de optimismo (descargamos y utilizamos esta energĂ­a, aunque, por supuesto, hay que decir que tambiĂ©n nos recargamos en las estaciones soleadas. Entonces creo que sabes a dĂłnde voy con este pasaje.).

La torsiĂłn del ciclo anual

La torsiĂłn del ciclo anualSin embargo, esta circunstancia no siempre se cumple, sino todo lo contrario. En este contexto, la humanidad vive segĂșn un ciclo anual completamente diseñado en contra de nuestro reloj interno. Por supuesto, esto no es sorprendente, el mundo ilusorio que nos rodea fue construido de tal manera que todas las circunstancias, mecanismos y estructuras estĂĄn destinados a sacarnos de nuestro biorritmo natural, es decir, todo fue creado especĂ­ficamente para mantener el espĂ­ritu humano en desequilibrio. (Por un lado).en enfermedad), por otro lado, en una falta de conexiĂłn con nuestra verdadera naturaleza. Si vivimos completamente en armonĂ­a con los ritmos naturales y estamos en armonĂ­a con la naturaleza, las estrellas y los trĂĄnsitos, entonces esto promueve enormemente el desarrollo de nuestro yo divino mĂĄs elevado. Sin embargo, el ciclo anual fue interpretado en contra de nuestra verdadera naturaleza. Dos aspectos importantes subrayan enormemente este hecho. El punto mĂĄs importante es que el verdadero año no comienza en pleno invierno, sino en primavera, cuando el ciclo solar comienza nuevamente con el equinoccio de primavera el 21 de marzo y el sol sale del signo zodiacal Piscis (el Ășltimo personaje – fin) cambios en el signo zodiacal Aries (el primer personaje – comienzo). En este dĂ­a todo se orienta hacia un nuevo comienzo, asĂ­ como el equinoccio de primavera le da a la naturaleza un impulso activador que permite que todo se oriente hacia el crecimiento y la prosperidad. No en vano este dĂ­a se considera el inicio astronĂłmico del año. Sin embargo, dentro de nuestro ciclo anual, celebramos el Año Nuevo en pleno invierno y eso va completamente en contra de nuestra naturaleza interior. Diciembre, enero y febrero representan paz interior, retraimiento, relajaciĂłn, conocimiento y no conllevan ninguna cualidad de nuevos comienzos o nuevos comienzos. La celebrada transiciĂłn del 31 de diciembre al 01 de enero significa, por tanto, puro estrĂ©s y desequilibrio para nuestra propia energĂ­a y biorritmo. Celebramos la transiciĂłn hacia lo nuevo, emprendemos la implementaciĂłn de nuevos proyectos y, en general, el sistema y la sociedad nos orientan hacia ese estado. Pero como desde un punto de vista puramente energĂ©tico estamos en pleno invierno, actuamos completamente en contra del ciclo natural y por tanto en contra de nuestra naturaleza interior. Es una distorsiĂłn mĂĄgica negra a la que estamos sometidos una y otra vez año tras año.

Las cuatro fiestas del sol y la luna.

El verdadero comienzo del año siempre tiene lugar el dĂ­a del equinoccio de primavera de marzo, cuando el sol cambia del Ășltimo signo zodiacal, Piscis, al primer signo zodiacal, Aries, y se inicia plenamente la primavera. El curso posterior del año verdadero va acompañado de los festivales especiales de las cuatro lunas y los cuatro soles. Estos cuatro festivales representan puntos energĂ©ticos importantes del año que inician una nueva fase en el ciclo natural o marcan el clĂ­max de una fase. Las fiestas del sol inician y activan las nuevas fases (Sol = energĂ­a masculina – activaciĂłn) y los festivales lunares marcan los momentos mĂĄs destacados de la fase correspondiente (Luna = energĂ­a femenina – pasividad). Con el primer festival del sol Ostara (Equinoccio de primavera) el nuevo año ha llegado. El prĂłximo festival del sol se llama Litha (Solsticio de verano), nos llega en la tercera semana de junio y da la bienvenida por completo al verano. La tercera fiesta del sol se llama Mabon (Equinoccio de otoño) y marca la transiciĂłn completa al otoño. La Ășltima fiesta del sol se llama Yule (solsticio de invierno), de ahĂ­ tambiĂ©n Yulefest (El verdadero trasfondo de la Navidad.) y marca el comienzo del invierno. Estos cuatro festivales solares guĂ­an el ciclo anual y dictan la energĂ­a y las activaciones dentro del ciclo natural. En contraste directo con esto, como ya se mencionĂł, tenemos los cuatro festivales lunares anuales, que en el sentido original incluso tienen lugar en la respectiva luna nueva o llena (que no estĂĄ implementado en el calendario de 12 meses). Comenzando con Beltane, el festival que representa el clĂ­max de la primavera y que ahora se celebra con la transiciĂłn al Primero de Mayo, pero originalmente tiene lugar en la quinta luna llena del año (la quinta luna llena desde el actual inicio sistĂ©mico del año). A finales de julio le sigue el festival lunar de Lammas, que coincide esencialmente con la octava luna llena del año y marca el punto culminante del verano. El pico del otoño se produce a finales de octubre o, idealmente, en la undĂ©cima luna nueva del año con Samhain (conocido como Halloween) iniciado. Por Ășltimo, pero no menos importante, el Festival de la Luna de Imbolc, que se celebra a principios de febrero o en la segunda luna llena del año, marca el punto culminante del invierno. Esencialmente, estos cuatro festivales del sol y la luna representan los puntos o señales dentro del verdadero ciclo anual y debemos vivir segĂșn estos festivales poderosos y originales.

El ciclo anual de 13 meses.

El ciclo anual de 13 meses.Otro giro importante viene con el ciclo de 12 meses. Hace cientos de años, el calendario que conocemos hoy fue creado por el Papa Gregorio XIII. Introducido a finales del siglo XVI y desde entonces ha sido el estĂĄndar indiscutible del ciclo anual. El ciclo de 16 meses, mucho mĂĄs sensato y natural, fue rechazado porque la iglesia considera que el nĂșmero 13 es santo y el 12 no es santo. Como sabemos que todo estĂĄ tergiversado para controlar y reprimir la mente colectiva, tambiĂ©n sabemos que el 13 no es un nĂșmero de mala suerte y que el calendario de 13 meses se introdujo porque, como dije, es nuestro biorritmo natural y por lo tanto nuestra conexiĂłn divina. desordena. En Ășltima instancia, este es siempre el enfoque cuando se implementan circunstancias tan grandes para la humanidad. Nunca se trata de curaciĂłn, divinidad, libertad o correcciĂłn, sino siempre de la esclavitud y subyugaciĂłn de la conciencia divina que podrĂ­a manifestarse en el hombre. Al fin y al cabo, este es el nĂșcleo de todo y una de las principales razones por las que el mundo/sistema estĂĄ tan desequilibrado como lo estĂĄ hoy. Sin embargo, la humanidad deberĂ­a vivir segĂșn un calendario de 12 meses, tal como lo hacĂ­an nuestros antepasados ​​o, mĂĄs precisamente, las culturas avanzadas anteriores. Los mayas, por ejemplo, vivĂ­an segĂșn un calendario anual (Tzolkin), que durĂł 260 dĂ­as. 13 meses divididos en 20 dĂ­as cada uno. El calendario celta tambiĂ©n se basaba en un año de 13 meses. En este año celta de 13 meses, cada mes constaba de exactamente 28 dĂ­as. Esto resultĂł automĂĄticamente en muchas ventajas naturales. Por ejemplo, los dĂ­as de la semana son exactamente iguales todos los años. En este calendario todos los meses estĂĄn estructurados de la misma manera de un año a otro, por un lado en tĂ©rminos de dĂ­as de la semana y por otro en tĂ©rminos de duraciĂłn. Esto nos permitirĂ­a anclarnos en el ciclo anual de forma mucho mĂĄs directa y con mucha mĂĄs facilidad. Bueno, incluso si vivimos dentro del actual año calendario distorsionado, en el que el comienzo del Año Nuevo tiene lugar en pleno invierno o en un momento de absoluta calma, nosotros mismos deberĂ­amos empezar a alinearnos mĂĄs estrechamente con el verdadero y natural ciclo anual. Y en algĂșn momento llegarĂĄ nuevamente el momento en que una conciencia colectiva divina y orientada a la verdad establecerĂĄ el ciclo anual natural, incluida la celebraciĂłn de los festivales del sol y la luna antes mencionados. La verdadera naturaleza sĂłlo puede mantenerse oculta temporalmente, pero en algĂșn momento emergerĂĄ completamente nuevamente e iniciarĂĄ un punto de inflexiĂłn. Teniendo esto en cuenta, mantente saludable, feliz y vive una vida en armonĂ­a. 🙂

  • Sorpresa. Gracias.
    Lo que no me he cuestionado durante mucho tiempo es la secuencia de tiempos que la gente ha creado. finalmente leer
    GRACIAS.
    Hans Heinrich

  • >
    Consentimiento de cookies RGPD con banner de cookies real