Los seres humanos somos seres increíblemente multifacéticos cuya verdadera naturaleza se extiende mucho más allá de lo que nuestros ojos físicos pueden percibir. Debido a nuestra mente tridimensional, muchas personas creen que solo existe lo que se puede ver y tocar, pero quienes profundizan en la estructura de nuestra realidad tarde o temprano se darán cuenta de que todo... En su esencia, consiste en energía vibratoria. Lo mismo ocurre con nuestros cuerpos, ya que, además de nuestra envoltura física, todo ser humano (y esencialmente todo ser vivo) posee diversos cuerpos sutiles que completan nuestra existencia.
Estas estructuras sutiles no son meramente teóricas, sino el fundamento vivo de toda nuestra existencia; en otras palabras, mantienen el equilibrio en nuestras vidas y dan forma a cómo pensamos, sentimos y actuamos día tras día. Ya hemos hablado de por qué los seres humanos somos seres energéticos en esencia en nuestro artículo sobre... el ser humano sutil iluminado. Ahora bien, en el artículo de hoy analizaremos más de cerca los cuerpos sutiles individuales y aprenderemos qué función cumple cada uno de ellos y cómo podemos reconocer si se fortalece o se debilita.
El cuerpo vital: portador de nuestra energía vital.

El cuerpo mental: el hogar de nuestros pensamientos.
El cuerpo mental (también llamado cuerpo espiritual) alberga nuestros pensamientos, intuiciones, deseos y creencias. Nuestras opiniones y actitudes ante la vida se fundamentan en este aspecto sutil; en otras palabras, determina la perspectiva con la que vemos el mundo. Un cuerpo mental equilibrado nos brinda claridad mental, creencias fundamentales positivas y la capacidad de comprender las conexiones y los patrones de la vida. Un cuerpo mental desequilibrado, en cambio, se manifiesta como patrones de pensamiento destructivos, dudas sobre uno mismo y creencias arraigadas que a veces permanecen incuestionadas durante toda la vida. La clave para fortalecer este cuerpo reside en comprender que nosotros mismos somos los creadores de nuestro mundo de pensamientos: en cuanto entendemos que generamos pensamientos, los vivificamos con sentimientos y luego los comprendemos, la luz de este cuerpo comienza a brillar de nuevo.
El cuerpo emocional: El aspecto sensible que reside en nuestro interior

El cuerpo supracausal: La mente egoísta como maestra
El cuerpo supracausal, a menudo denominado mente egoísta, es la parte de nosotros que crea la sensación de separación de lo divino. De él surgen juicios, miedos, celos y codicia; en resumen, todos esos patrones de baja vibración que a veces nos dificultan la vida. Pero esta mente no es en absoluto un enemigo al que combatir; al contrario, es una maestra importante, pues es la que nos permite experimentar la dualidad. ¿Cómo podríamos comprender y apreciar verdaderamente el amor si nunca hubiéramos experimentado su opuesto? Por lo tanto, no se trata de desechar el ego, sino de reconocer con amor sus aspectos negativos y purificarlos paso a paso. Quienes comprenden las lecciones que se esconden tras sus propios aspectos oscuros ya no necesitan sus dolorosas repeticiones y transforman naturalmente la separación en conexión.
El alma: Nuestra esencia divina
El alma (también llamada cuerpo espiritual) representa, en última instancia, el principio divino que reside en nuestro interior, el aspecto intuitivo y de alta vibración que refleja nuestra verdadera naturaleza. Es la paz serena que subyace a todas las apariencias humanas y garantiza que tratemos a nuestros semejantes con respeto, dignidad y compasión. Las cualidades inferiores no encuentran cabida en el alma, pues esta no conoce ni el juicio ni la carencia; es inmortal y solo existe. El amor es mucho más que un sentimiento pasajero: es un estado de conciencia de alta vibración, la cualidad de la quinta dimensión en la que se nos permite crecer espiritualmente (puedes aprender más sobre esto en nuestro artículo sobre...). Pensamiento y acción de 5 dimensionesCuanto más a menudo pensemos y actuemos desde el corazón, más paz, armonía y amor encarnaremos en este mundo.
palabras de cierre
Los seres humanos, por lo tanto, estamos compuestos de mucho más que carne y sangre: cuerpo vital, cuerpo mental, cuerpo emocional, cuerpo supracausal y alma, todos juntos, forman ese maravilloso y multifacético sistema energético que llamamos nuestra existencia. Somos seres multidimensionales, y en nuestra época, cada vez más personas recuerdan esta sutil verdad, dejando de identificarse únicamente con el cuerpo físico y recuperando el equilibrio en toda su existencia. Cada uno de nosotros puede nutrirse de la fuente inagotable del amor, pues venimos del amor y al amor volvemos: este es el ciclo eterno de la vida. Todo siempre comienza dentro de nosotros, en nuestro espíritu; nunca lo olvides. Con esto en mente, mantente sano, satisfecho y vive una vida en armonía. 🙂

Gracias por este léxico, recuerdo mi Principio Divino de Amor y Paz dentro de mí.Gracias.❤️❤️