Todo en el universo entero consiste en su núcleo de energía pura, más precisamente de estados energéticos vibrantes, de conciencia que tiene el aspecto de estar compuesta de energía. Estos estados vibran en infinitas frecuencias diferentes, que en última instancia difieren entre sí en un solo aspecto: si son más negativos o Son de naturaleza positiva. Las bajas frecuencias densifican nuestro campo energético, las altas lo aligeran, y existe una frecuencia particularmente perjudicial que reduce nuestra vibración en la actualidad como casi ninguna otra. Nos referimos al juicio y al chisme, y de eso precisamente tratará este artículo.
Cómo los juicios legitiman las bajas frecuencias dentro de nosotros

La historia nos muestra a dónde conduce la exclusión.
La historia demuestra dolorosamente cuán profundamente puede afectarnos esta exclusión interna, pues una y otra vez naciones enteras han sido condicionadas mediante propaganda dirigida a señalar con el dedo a ciertos grupos de personas, denunciándolos y marginándolos sin siquiera cuestionar sus acciones. Siempre comienza con algo pequeño, con un solo pensamiento despectivo, una palabra burlona, y es precisamente por eso que es crucial que comencemos por nosotros mismos. Porque toda división en el mundo exterior se origina en la división que permitimos dentro de nuestra propia mente. Como es adentro, es afuera, pues lo colectivo es siempre un mero reflejo de las vibraciones que cada uno lleva dentro y emite al campo colectivo. Por lo tanto, si anhelamos la paz en el mundo, esa paz no comienza en algún lugar externo, sino aquí y ahora en nuestros propios corazones, en la forma en que pensamos y hablamos de nuestros semejantes. Cada uno de nosotros, por lo tanto, tiene una responsabilidad mucho mayor de la que podría parecer inicialmente.
Cortar los juicios de raíz

Cada vida es valiosa
Todos somos esencialmente expresiones de la misma fuente divina, una única base energética, una conciencia compartida, y cada uno de nosotros crea su propia realidad única. Por esta razón, podemos considerarnos una gran familia, y no importa en absoluto la nacionalidad, el color de piel, el camino del amor que sigamos, la religión a la que pertenezcamos ni la fe que alberguemos en nuestro corazón. Todos somos individuos únicos, cada uno con nuestra propia historia, nuestras propias experiencias y nuestra propia luz, y debemos tratarnos con el mismo respeto. Cuando reconocemos la chispa divina en otro, el juicio se desvanece por sí solo, porque en verdad, entonces solo estamos contemplando otra expresión de la gran conciencia de la que nosotros mismos también provenimos. Una exploración más profunda de este poder creativo que reside en cada uno de nosotros se puede encontrar en nuestro artículo. Somos los creadores de nuestra propia realidad..
palabras de cierre
Así que amemos y cuidemos a nuestros semejantes con todo nuestro corazón, tratémoslos exactamente como nos gustaría ser tratados, y así traeremos un poco más de paz y calidez al mundo. Cada juicio que dejamos ir es un regalo silencioso para nosotros mismos y, a la vez, para toda la humanidad, pues solo cuando dejamos de dividir y separar comenzamos a sanar y a traer un poco más de luz al mundo. Todo siempre comienza dentro de nosotros, en nuestra mente; nunca lo olvides. Con esto en mente, mantente sano, feliz y vive una vida en armonía. 🙂

