≡ Menú
Artículo actualizado por última vez el 8 de junio de 2026.Contenido revisado y corregido

¿Quiénes o qué somos realmente en la vida? ¿Cuál es el verdadero fundamento de nuestra existencia? ¿Somos simplemente una acumulación aleatoria de moléculas y átomos, una masa física de sangre, músculo y hueso, o estamos compuestos de estructuras inmateriales? ¿Y qué hay de la conciencia y el alma? Ambas son aspectos inmateriales que dan forma a nuestra vida presente y son responsables de nuestro estado actual. ¿Somos, por lo tanto, conciencia, somos el alma, o simplemente un estado energético que vibra a una frecuencia determinada? Vale la pena analizar esto con detenimiento.

Estas preguntas siempre han preocupado a la humanidad, y es precisamente a ellas a las que deseo dedicar este artículo. Porque cuando comprendemos verdaderamente de qué estamos hechos en nuestra esencia, nuestra perspectiva sobre la vida, la muerte y todo lo que nos rodea cambia por completo.

todo es consciencia

Mar de nubes bajo la luz del sol Permítanme comenzar diciendo que somos esencialmente aquello con lo que nos identificamos. Si una persona se identifica únicamente con su cuerpo, con su envoltura física, y asume que esto constituye toda su existencia, entonces esa es su verdad vivida en ese momento. Creamos nuestra propia realidad basándonos en nuestros propios procesos de pensamiento, y lo que creemos, aquello de lo que estamos completamente convencidos, forma el fundamento de nuestras vidas. Pero más allá de toda identificación personal, existe un fundamento primordial que impregna toda la vida y constituye una gran parte de nuestra realidad: la conciencia. Todo lo que existe consiste en conciencia y en los procesos de pensamiento que surgen de ella. Nada en la creación puede existir sin conciencia, porque todo se origina en ella. Incluso estas palabras inmortalizadas aquí son simplemente el resultado de mi conciencia, de mi imaginación mental. Primero concebí cada frase en mi mente y luego la plasmé en el plano físico a través del teclado. Y este mismo principio impregna toda la creación. Cada casa, cada obra de arte, cada pensamiento y cada sentimiento se originaron como un concepto puramente mental antes de encontrar su camino al mundo material. La mente gobierna la materia, y el mundo exterior siempre se adapta a nuestro estado interior. Desde esta perspectiva, la conciencia no es una parte cualquiera de nosotros, sino el fundamento creativo del que surge todo.

La naturaleza atemporal de la conciencia

Manos orando en la luz Todo lo que experimentamos en nuestras vidas se remonta al poder creativo de nuestra conciencia. Todos los estados, tanto materiales como inmateriales, son simplemente una expresión de una conciencia superior. Esta conciencia posee propiedades fascinantes, pues consiste en energía atemporal, está permanentemente presente, es infinita y representa la máxima autoridad existente: Dios, y se expande constantemente (la nuestra). La conciencia se expande constantemente.Debido a su naturaleza atemporal y sin espacio, la conciencia es omnipresente y se encuentra en todas partes. Lo mismo ocurre con nuestros pensamientos; también son atemporales y sin espacio, por lo que no existen limitaciones ni procesos de envejecimiento en nuestra imaginación. Si imaginamos a un hombre viviendo en una isla, este hombre no envejece en nuestra mente a menos que lo imaginemos explícitamente. El espacio mismo es inexistente allí, porque los límites espaciales no existen en nuestros pensamientos. Una conciencia gigantesca que se experimenta constantemente a sí misma y se individualiza por completo a través de la encarnación.

Somos el alma y utilizamos la conciencia como herramienta.

Meditación y energía de los chakras Pero si ese es el caso, ¿qué hay de nuestra propia alma, ese aspecto pentadimensional y energéticamente luminoso de nuestra realidad? Para explicar esto, necesitamos examinar más de cerca los estados energéticos. Estos pueden volverse más o menos densos. Los estados energéticamente densos siempre se atribuyen a nuestra mente egoísta, responsable de toda la negatividad autogenerada, es decir, de pensamientos y acciones básicas como el odio, la envidia, la ira, el juicio, la codicia y los celos. La positividad, en el sentido de armonía, amor, paz y equilibrio, por otro lado, se atribuye a nuestra mente espiritual. El alma es, por lo tanto, la parte energéticamente luminosa de nuestra realidad, nuestro verdadero ser, que anhela constantemente ser vivido. Nosotros somos, por consiguiente, el alma: seres sensibles y amorosos hechos de consciencia, rodeados por ella y que la utilizamos como herramienta para experimentar y crear vida. Esta distinción es de suma importancia, pues nos muestra que nunca somos simplemente nuestra envoltura transitoria. Para quienes deseen aprender más sobre los aspectos espirituales que habitan en nosotros, recomendamos consultar... nuestra naturaleza creativa sentido.

El regreso al verdadero yo

No siempre actuamos desde nuestra verdadera esencia, pues el ego suele prevalecer. Sin embargo, el alma es nuestra compañera constante, proporcionándonos una gran cantidad de energía vital, ya que, fundamentalmente, los seres humanos anhelamos el amor y la alegría en nuestras vidas. Cuando empezamos a identificarnos con nuestra propia alma, comenzamos a ver la vida desde una perspectiva amorosa y de alta vibración. Tomamos conciencia de nuestra poderosa fuerza interior, nos liberamos y atraemos más amor y positividad a nuestras vidas (siguiendo la ley de resonancia, que establece que la energía siempre atrae energía de la misma intensidad). Alcanzar esta meta suele llevar mucho tiempo, porque requiere un largo camino para, primero, renunciar a nuestra mente egoísta y, segundo, actuar desde el amor incondicional y verdadero en todos los ámbitos de la vida.

palabras de cierre

En definitiva, esta es precisamente la gran tarea, la elevada meta que toda persona experimentará al final de su viaje de encarnación. Somos la esencia misma del alma, un ser de luz que recuerda su origen divino. Todo comienza siempre dentro de nosotros, en nuestro espíritu; nunca lo olvides. Con esto en mente, mantente sano, satisfecho y vive una vida en armonía. 🙂

¡Hola!

Todas las realidades están integradas en el Ser sagrado de cada uno. El Ser es el fundamento divino, la fuente, el camino, la verdad y la vida. Todo es uno, y uno es todo. – ¡La más elevada autoimagen!

>
Consentimiento de cookies RGPD con banner de cookies real