Últimamente se habla cada vez más de una transición a la quinta dimensión, que va acompañada de una disolución completa de la llamada tercera dimensión, y se supone que este cambio conducirá, en última instancia, a que cada persona abandone los comportamientos densos y tridimensionales para crear un estado completamente luminoso y pacífico. Sí, es posible. Sin embargo, muchas personas aún desconocen en qué consiste esta resolución de la tercera dimensión, y eso, junto con el hecho de que ya nos encontramos en medio de esta transformación, es lo que me gustaría explicarles con más detalle a continuación.
La resolución de comportamientos tridimensionales

Dios como conciencia omnipresente
Aquí reside una profunda verdad, pues Dios no es un ser superior entronizado en algún lugar detrás o por encima del universo, observándonos desde fuera. Más bien, Dios es una conciencia que lo abarca todo, que impregna toda la existencia, es responsable de cada expresión material e inmaterial, y se individualiza y experimenta incesantemente a través de la encarnación. Dios es, por lo tanto, omnipresente y se refleja en toda la creación. Nosotros mismos somos una expresión de Dios, al igual que la naturaleza o el universo entero son una expresión de esta unidad divina. Sin embargo, solo podemos comprender y, sobre todo, sentir esto cuando dejamos atrás el pensamiento denso y tridimensional y contemplamos la creación nuevamente desde una perspectiva inmaterial y pentadimensional. El artículo profundiza en la medida en que nuestra mente moldea toda nuestra realidad. Somos los creadores de nuestra propia realidad..
La transición a la quinta dimensión.

Un nuevo ciclo cósmico
Todo este proceso está impulsado por un ciclo cósmico recién iniciado, mediante el cual nuestro sistema solar está reingresando a una región más brillante y de mayor vibración de nuestra galaxia. Como resultado, los humanos tomaremos conciencia automáticamente del aspecto denso y tridimensional que reside en nuestro interior, lo que nos permitirá desprendernos de él capa a capa. Es un proceso profundamente sanador, porque todo lo que aflora durante este tiempo —viejos patrones, miedos y heridas— no busca ser avergonzado ni combatido, sino más bien visto, aceptado y redimido. La disolución de la tercera dimensión no es, por lo tanto, una pérdida, sino una gran liberación, un retorno a lo que siempre hemos sido en nuestra esencia.
palabras de cierre
La resolución de la tercera dimensión no ocurre externamente, sino en las profundidades de nuestra mente. Cuanto más nos entregamos con amor al pensamiento denso y lo trascendemos, más claramente brilla la verdad luminosa de nuestra alma. Todo comienza siempre dentro de nosotros, en nuestra mente; nunca lo olvides. Con esto en mente, mantente sano, satisfecho y vive una vida en armonía. 🙂
