La humanidad está experimentando actualmente una transformación única, ya que cada uno de nosotros está experimentando una profunda evolución de nuestro propio estado espiritual. Esto se describe a menudo como una profunda transformación de nuestro sistema solar, a través de la cual nuestro planeta y todas sus criaturas están entrando en la quinta dimensión, un estado en el que nuestra La conciencia colectiva comienza a explorar una vez más el verdadero origen de la vida.
La quinta dimensión No se trata de un lugar en sentido literal, sino de un estado de conciencia donde las emociones y los pensamientos superiores encuentran su lugar, un periodo en el que la humanidad comienza de nuevo a crear un estado de cosas completamente positivo. Es una nueva era que nos lleva a reconocer, más allá de toda separación, quiénes somos realmente en nuestra esencia: seres luminosos y multidimensionales que emergieron de la fuente divina y ahora despiertan de un largo y profundo sueño. Lo que está ocurriendo no es, esencialmente, otra cosa que el retorno de la humanidad a su verdadera naturaleza, a ese estado luminoso original que nunca se perdió del todo, sino que simplemente estuvo oculto durante un tiempo bajo un denso velo. Esta transición no ocurre de la noche a la mañana, sino como una elevación suave y constante de nuestra frecuencia, que nos envuelve desde dentro y, capa a capa, revela lo que yacía oculto bajo las densas huellas de épocas pasadas.
El estado energéticamente denso de épocas pasadas

Miedo, ignorancia y estructuras antiguas
El prejuicio y la credulidad estaban profundamente arraigados en la mentalidad de la gente, especialmente en lo que respecta a la fe, ya que cualquiera que no profesara una religión en particular era marginado y a menudo perseguido por la sociedad de la época. Por ignorancia, la gente podía ser fácilmente intimidada y, por lo tanto, obligada a someterse por los medios más simples, como la amenaza de la condenación eterna, y este mismo temor limitaba severamente su capacidad intelectual. Incluso hoy en día, los gobiernos, los medios de comunicación y ciertos sectores de la sociedad siguen generando mucho miedo, pero esta situación no es comparable en absoluto a las épocas oscuras del pasado, en las que la humanidad fue repetidamente oprimida y esclavizada por diversos gobernantes. Las sombras que aún persisten hoy son esencialmente los últimos vestigios de un antiguo orden que inevitablemente está perdiendo su poder ante el despertar de la humanidad.
La circunstancia planetaria está cambiando.

Elevar la conciencia colectiva
Nuestra consciencia se compone esencialmente de estados energéticos, donde la densidad, en pocas palabras, corresponde a la negatividad de cualquier tipo, y la luz a la positividad. Cuanto más positivo y equilibrado sea nuestro estado mental, más ligera se vuelve nuestra base energética. Todos nuestros pensamientos y sentimientos fluyen incesantemente hacia la conciencia colectiva y la moldean, y cuanto más personas legitiman un espectro de pensamiento positivo en su interior, más sensible y luminoso se vuelve el campo colectivo de la humanidad. Si bien el colectivo se ha orientado durante mucho tiempo hacia una vibración más baja, su frecuencia se está elevando ahora mediante el desarrollo interno de cada individuo, lo que nos permite evolucionar gradualmente hacia una sociedad multidimensional, sensible y cósmica basada en la esencia misma de nuestras vidas: la verdad. Esta transformación no se produce externamente, sino en los corazones de innumerables personas simultáneamente, y ahí reside su poder inconmensurable, pues una consciencia que surge desde dentro no puede ser detenida ni reprimida por ninguna fuerza externa.
palabras de cierre
Quienes reconocen y comprenden esta verdad —que el estado caótico de nuestro planeta fue creado por unas pocas fuerzas influyentes para mantener a la humanidad atrapada en un estado de estupor ignorante— experimentarán naturalmente una profunda evolución espiritual y se elevarán a una vibración superior. Es un proceso profundamente esperanzador que avanza inexorablemente, pues la luz en el campo colectivo crece con cada corazón que despierta, y nada puede detener este desarrollo. Cada uno de nosotros contribuye directamente a este gran despertar a través de nuestra propia transformación interior, y por eso podemos mirar al futuro con confianza y el corazón abierto. Todo siempre comienza dentro de nosotros, en nuestro espíritu; nunca lo olvides. Con esto en mente, mantente sano, satisfecho y vive una vida en armonía. 🙂
