En nuestros tiempos modernos, no siempre es fácil mantener una vibración alta y un campo interior puro, porque innumerables influencias de nuestra vida moderna nos afectan día tras día y pueden afectar nuestra frecuencia. La sobrecarga sensorial, el estrés crónico, las comidas copiosas, las distracciones constantes y el flujo constante de noticias perturbadoras agotan nuestra energía vital y debilitan nuestra consciencia. Sin embargo, nunca estamos indefensos a merced de estas influencias, pues poseemos la capacidad de proteger conscientemente nuestra vibración y elevarla continuamente. Precisamente de eso tratará el siguiente artículo.
todo es vibracion

Lo cual reduce nuestra frecuencia
Muchas influencias en nuestra vida diaria pueden disminuir sutilmente nuestra vibración, y vale la pena reconocerlas conscientemente. Un bombardeo constante de noticias sensacionalistas e imágenes perturbadoras mantiene nuestra mente en un estado de miedo y tensión. Los alimentos pesados y poco naturales, así como el exceso de estimulantes, sobrecargan nuestro cuerpo y nublan nuestra claridad. El estrés crónico, el ruido y la constante disponibilidad a través de nuestros dispositivos nos roban la quietud en la que nuestro campo energético podría regenerarse. Los conflictos interpersonales, el resentimiento y la obsesión con patrones de pensamiento negativos también actúan como un ancla que nos arrastra hacia abajo. Sin embargo, ninguna de estas influencias tiene poder absoluto sobre nosotros una vez que las comprendemos y las abordamos con atención plena.
Cómo protegemos nuestra vibración

Cómo elevamos nuestra vibración
Además de la protección que recibimos, también podemos elevar activamente nuestra frecuencia, y para ello se abren ante nosotros muchos caminos maravillosos. La meditación nos conduce a la quietud que subyace a nuestros pensamientos y eleva nuestra vibración de forma completamente natural. La práctica consciente de la gratitud y el amor alinea nuestro corazón con lo superior. Los alimentos naturales, el agua pura, el ejercicio y el tiempo al sol nutren tanto nuestro cuerpo como nuestro campo energético. La música con frecuencias armoniosas, las actividades creativas y los encuentros sinceros también nos elevan. Cuanto más integramos estas fuentes nutritivas en nuestras vidas, más se convierte esta alta vibración en nuestro estado natural, en el que las influencias negativas encuentran cada vez menos terreno. Quienes deseen profundizar en este tema encontrarán valiosas sugerencias en nuestro artículo sobre... poder creativo de nuestra conciencia.
Ser una luz para el mundo
Quizás el aspecto más hermoso de esta comprensión sea que nuestra propia vibración influye no solo en nosotros mismos, sino en todo el mundo que nos rodea. Una persona que vibra a una alta frecuencia ejerce una influencia tranquilizadora en su entorno, trayendo paz donde había inquietud y luz donde había pesadez. Al cultivar y elevar nuestra propia frecuencia, contribuimos de manera silenciosa pero poderosa al gran despertar de la humanidad. No necesitamos luchar contra el mundo externamente, pues basta con que nosotros mismos nos convirtamos en la luz que anhelamos ver en este mundo.
palabras de cierre
Nuestra vibración es uno de los bienes más preciados que poseemos, y su protección y elevación dependen exclusivamente de nosotros mismos. Por lo tanto, afrontemos las influencias de nuestro tiempo con plena consciencia, nutrámonos con aquello que nos eleva y regresemos siempre a la quietud de nuestro corazón. Todo comienza en nuestro interior, en nuestro espíritu; nunca lo olvidemos. Con esto en mente, mantente sano, satisfecho y vive una vida en armonía. 🙂


Muy bien escrito y da en el blanco.
luz y amor.