Los seres humanos vivimos en una era muy especial, en la que nuestra civilización, junto con el planeta y el sistema solar, transita de una frecuencia energética densa a una frecuencia energética ligera. Esta era también se conoce como el nuevo año platónico o la Era de Acuario; en otras palabras, el gran período de ascensión colectiva. Durante esta fase, el planeta y todas sus criaturas experimentan un aumento constante de su propia frecuencia vibratoria, y es precisamente en este contexto que hablamos de aspectos espirituales y mentales descendentes que se reintegran gradualmente a nuestra consciencia.
La Era de la Ascensión

El proceso del cuerpo de luz y la Merkaba
El proceso del cuerpo de luz se refiere al proceso mediante el cual los seres humanos, al elevar nuestro nivel vibracional, regeneramos nuestro propio cuerpo de luz, o Merkaba. Este proceso de despertar espiritual siempre comienza con el cuestionamiento de nuestras creencias arraigadas, y cuanto más actuamos y nos identificamos con la sabiduría de nuestra alma, más se acentúan nuestras capacidades sensoriales. De esta manera, nuestra empatía, intuición y percepción interna se desarrollan gradualmente, y comenzamos a percibir los planos sutiles de la existencia con creciente claridad. Por lo tanto, el proceso del cuerpo de luz no es un fenómeno abstracto, sino una transformación muy concreta que se manifiesta en nuestras experiencias cotidianas y en nuestro creciente amor por la vida. Con cada aumento de vibración, una parte de nuestra antigua densidad se desvanece, y nuestra verdadera esencia radiante emerge con mayor claridad.
¿Cuáles son los declives espirituales y mentales?

La integración de nuestras propias acciones
Por esta razón, solemos adquirir diversas percepciones y desarrollar una capacidad empática cada vez más pronunciada de forma gradual, a medida que nuestros diferentes aspectos regresan a nosotros suavemente y a su propio ritmo. Paso a paso, diversos aspectos emocionales y espirituales descienden durante el proceso del cuerpo de luz, ampliando nuestra comprensión de la vida y elevando aún más nuestra frecuencia vibratoria. Cada persona experimenta estos descensos espirituales y emocionales de una manera única, y cada una expande su propia consciencia durante este tiempo, ya sea de forma consciente o inconsciente. Depende enteramente de nosotros cómo lidiamos con este conocimiento emergente y si recibimos los aspectos que regresan con el corazón abierto. Para quienes deseen profundizar en este camino, el artículo sobre... la aceptación de los propios aspectos oscuros Muy recomendable, así como la constatación de que Somos los creadores de nuestra propia realidad..
Cómo aceptamos las acciones devueltas
Para que estos aspectos de nuestra alma se integren plenamente en nosotros, debemos aprender a escuchar atentamente las sutiles inspiraciones de nuestro ser interior y seguirlas con confianza. A menudo, estas inspiraciones se manifiestan como una revelación repentina, una profunda sensación de armonía o un suave anhelo que desea guiarnos hacia una nueva dirección, más amorosa. Si recibimos estos impulsos con apertura, en lugar de rechazarlos por costumbre, abrimos la puerta a nuestra propia alma, que anhela regresar a casa. Cada aspecto que abrazamos eleva nuestra vibración un poco más, permitiéndonos convertirnos cada vez más en quienes ya somos en nuestra esencia. De esta manera, la vida misma se convierte en un proceso silencioso y sagrado de plenitud, en el que gradualmente nos completamos.
palabras de cierre
Los descensos espirituales y emocionales son un maravilloso regalo de este tiempo de ascensión, pues con cada parte de nosotros mismos que regresa, nos volvemos un poco más completos y nos acercamos a nuestra verdadera naturaleza luminosa. Aceptemos, pues, con gratitud estas revelaciones e integremos con amor los aspectos que regresan de nuestra alma en nuestras vidas, pues en nuestra plenitud reside nuestro verdadero poder. Todo siempre comienza dentro de nosotros, en nuestro espíritu; nunca lo olvides. Con esto en mente, mantente sano, contento y vive una vida en armonía. 🙂


