≡ Menú
Artículo actualizado por última vez el 8 de junio de 2026.Contenido revisado y corregido

Todo en la vida de una persona está destinado a ser exactamente como es ahora, porque no existe ningún escenario posible en el que pudiera haber ocurrido algo diferente. Nada, absolutamente nada distinto, podríamos haber experimentado, porque de lo contrario habríamos vivido una etapa completamente diferente de nuestras vidas. Sin embargo, a menudo no estamos satisfechos con nuestra vida actual; nos aferramos sin cesar al pasado, lamentamos muchas acciones y con frecuencia nos sentimos culpables. Estamos insatisfechos con nuestras circunstancias presentes, caemos en un caos mental y nos resulta difícil liberarnos de este ciclo autoimpuesto.


En el presente, todo está en su debido orden.

Una persona meditando en silencio y paz interior. En el presente, todo está perfectamente ordenado, pues todas las circunstancias que vivimos, de hecho, toda nuestra vida, están destinadas a ser exactamente como son. Nada más podría haber sucedido, y nosotros mismos no podríamos haber experimentado nada diferente, pues de otro modo habríamos elegido algo distinto y seguido un camino de pensamiento diferente. En este sentido, nunca hemos cometido errores, ya que cada experiencia fue necesaria para llegar precisamente a donde estamos hoy. Por lo tanto, no hay razón para condenarnos, pues nuestro camino siempre ha sido de devenir natural.

Aunque en el pasado actuáramos sin beneficiarnos realmente a nosotros mismos ni a los demás, estas situaciones estaban destinadas a desarrollarse. Fueron acontecimientos que solo sirvieron para impulsarnos en nuestro camino, experiencias de las que, en última instancia, solo podíamos aprender. Todo lo que sucede en la vida de una persona nos moldea. Por lo tanto, debemos mirar el pasado con compasión y gratitud, pues fue el terreno fértil en el que creció nuestra madurez actual, y cada experiencia contribuyó a nuestro desarrollo interior.

El pasado solo existe en tus pensamientos.

Monje en meditación y oración como símbolo de reflexión interior. Además, es importante comprender que el pasado existe únicamente en nuestros pensamientos. En el presente, deja de existir; solo se mantiene vivo gracias a nuestra imaginación. Si nos perdemos demasiado en los acontecimientos del pasado, dejamos de estar conscientes del momento y, por lo tanto, perdemos la conexión con nuestro ser superior. En consecuencia, perdemos la motivación y nos volvemos incapaces de moldear nuestras vidas según nuestros deseos, utilizando nuestro propio poder creativo.

En tal estado, nos resulta difícil ser felices y disfrutar plenamente del presente, pues nos dejamos paralizar por esta pesadez mental. Sin embargo, el presente es el único lugar donde la vida se desarrolla de verdad, el único punto en el que podemos crear, amar y crecer. Cuanto más aprendemos a descansar en el aquí y ahora, más se abre ante nosotros la plenitud de la vida, pues solo en el momento presente fluye sin obstáculos el poder creativo.

El miedo mental al futuro

Lo mismo ocurre, por supuesto, con el futuro. A menudo, en la vida, nos preocupamos por lo que pueda venir, tememos lo desconocido o nos inquieta que ocurra algo difícil, un acontecimiento que trastoque nuestras vidas. Pero esto también existe solo en nuestra mente. El futuro no existe en el presente; es producto únicamente de nuestra imaginación. En definitiva, solo vivimos en el presente y nos dejamos limitar mentalmente por las sombrías imágenes que creamos del futuro.

Lo verdaderamente significativo es que, mediante la reflexión constante, podemos atraer a nuestras vidas precisamente aquello que tememos. El universo satisface todos nuestros deseos e imágenes, sin distinguir entre ideas supuestamente positivas y negativas. Gracias a la ley de resonancia, nuestra consciencia siempre atrae aquello en lo que se enfoca consistentemente. Por eso es tan beneficioso dirigir conscientemente nuestros pensamientos hacia la confianza, la seguridad y la bondad, en lugar de dejarnos dominar por el miedo, porque aquello que cultivamos en nuestro interior, tarde o temprano lo traemos a nuestra realidad.

Aceptar el presente como la clave del poder creativo

Monje meditando junto al agua como símbolo de quietud interior y aceptación. Cuando interiorizamos verdaderamente que todo en nuestras vidas está destinado a ser exactamente como es, una profunda paz nos invade. Dejamos de luchar contra lo que es y comenzamos a aceptar la vida en su forma presente. Esta aceptación no es resignación, sino, por el contrario, el comienzo de un verdadero poder creativo, pues solo desde la paz con el presente podemos moldear el futuro de forma consciente y amorosa. Quienes aceptan el momento presente se reconcilian con todo su camino y extraen nueva fuerza de la quietud del instante.

Desde esta perspectiva interior, también tomamos conciencia de que somos los creadores de nuestra propia realidad y que cada momento encierra el potencial de un nuevo comienzo. Este conocimiento está profundamente arraigado en el principio hermético de la mente , que nos enseña que todo surge de la consciencia. Cuando descansamos en el momento presente y confiamos en él, nuestras vidas se sumergen en un orden profundo y sanador, y reconocemos que siempre ha sido exactamente como es. Así, a partir de la simple aceptación de lo que es, se desarrolla gradualmente una profunda confianza primordial en el curso de nuestras vidas, y podemos reconocer que el momento presente siempre nos brinda exactamente lo que nuestra alma necesita para su siguiente paso.

palabras de cierre

Todo siempre comienza dentro de nosotros, en nuestra mente; nunca lo olvides. Con esto en mente, mantente sano, feliz y vive una vida en armonía. 🙂

  • Herman Speth 5. Junio ​​2021, 9: 45

    El escritor Bo Yin Ra nos aconseja confiar en nuestro yo superior, que crea lo que es mejor para nosotros. Nuestra orientación superior siempre nos lleva a donde encajamos y donde nos espera el mayor éxito. De esta manera evitamos jugar con el destino, algo que lamentablemente la mayoría de la gente no puede evitar y, como resultado, no llega a ninguna parte.

    Responder
¡Hola!

Todas las realidades están integradas en el Ser sagrado de cada uno. El Ser es el fundamento divino, la fuente, el camino, la verdad y la vida. Todo es uno, y uno es todo. – ¡La más elevada autoimagen!

>
Consentimiento de cookies RGPD con banner de cookies real