El mundo está experimentando un cambio profundo, y aunque el mundo siempre ha estado en un estado de flujo, la humanidad ha experimentado una evolución espiritual y mental masiva, particularmente en los últimos años desde que el ciclo cósmico comenzó de nuevo en 2012. Esta fase, que continuará durante varios años más, Esto nos lleva a los seres humanos a lograr un progreso tremendo en nuestro desarrollo interior y a desprendernos gradualmente de todas nuestras viejas cargas kármicas, un proceso que se debe al aumento continuo de nuestra frecuencia vibratoria y que a veces puede sentirse como muy doloroso.
La disolución de viejos patrones kármicos.

El desamor es de suma importancia en el proceso de despertar.

La oscuridad como puerta de entrada a la propia luz.
Puede parecer paradójico al principio, pero es precisamente en la oscuridad más profunda donde se esconde la luz más brillante, pues solo quienes han experimentado verdaderamente la sombra pueden reconocer la luz en todo su esplendor. La oscuridad, por lo tanto, no es una enemiga, sino una parte necesaria de nuestro camino, una puerta que debemos atravesar para acceder a nuestro propio poder. Cuando nos encontramos en esta fase, es fundamental no luchar contra el dolor, sino aceptarlo con amor y permitir que fluya a través de nosotros. Como es adentro, es afuera. Al sanar nuestra propia oscuridad, simultáneamente traemos luz al campo colectivo de la humanidad, pues todo lo que transformamos en nuestro interior inevitablemente fluye hacia la conciencia compartida. Para quienes deseen explorar esta conexión con mayor profundidad, recomiendo el artículo... Somos los creadores de nuestra propia realidad. al corazon.
Desata todo tu potencial
Al final de este proceso se despliega nuestro poder original y pleno, pues con cada patrón disuelto y cada herida sanada, recuperamos una parte de nuestra verdadera naturaleza. El dolor que una vez amenazó con destruirnos resulta, en retrospectiva, ser el mayor regalo que la vida puede ofrecer, pues se ha despojado de su piel, nos ha purificado y nos ha transformado en una nueva persona. Así, podemos confiar en que ningún dolor es en vano y que, al final, todo siempre sale bien, por muy desesperada que parezca la situación en un momento dado. El alma conoce su camino, e inevitablemente nos guía a través de la oscuridad de vuelta a la luz, de vuelta a ese amor y abundancia que siempre hemos sido en verdad. Lo que inicialmente nos parece una pérdida se revela en este camino como un profundo regalo, pues nos otorga la libertad de convertirnos finalmente en nuestro verdadero ser.
Confía en el flujo de tu sanación.
Cuando nos encontramos en medio de una fase tan dolorosa, a menudo cuesta creer que este estado vaya a pasar alguna vez; sin embargo, esa misma confianza es la clave de nuestra sanación. El dolor siempre llega en oleadas, y así como cada oleada retrocede, la oscuridad se disipa gradualmente, siempre que no nos cerremos a ella, sino que la experimentemos conscientemente. Especialmente en esos momentos, es sanador recurrir a la naturaleza, entrar en silencio, respirar y recordar que nunca estamos realmente solos, pues la fuente divina nos acompaña a través de todas las profundidades. Cuanto más aprendemos a confiar en el fluir de la vida y a soltar lo que ya no nos sirve, más ligero y permeable se vuelve nuestro ser interior, y con mayor claridad reconocemos el significado profundo detrás de todas nuestras experiencias. De esta manera, incluso la noche más oscura del alma se transforma, paso a paso, en un poderoso renacimiento interior.
palabras de cierre
Por lo tanto, tengan fe en su camino, queridos míos, y dejen de ver su desamor como un castigo, sino como una señal amorosa que los guía de regreso a su verdadero ser y a su fuerza interior. Todo lo que está sucediendo en sus vidas ahora contribuye a su máximo crecimiento, y la luz al final del camino ya espera pacientemente a ser abrazada por ustedes una vez más. Todo siempre comienza dentro de nosotros, en nuestro espíritu; nunca lo olviden. Con esto en mente, manténganse sanos, felices y vivan una vida en armonía. 🙂



Hola, soy Armando. Muchas gracias. Fue de mucha ayuda para mí. Especialmente el punto sobre el dolor que sigue surgiendo por mí. Entiendo y siento un poco más. Gracias por tu donación.