El universo es uno de los lugares más fascinantes y misteriosos que podemos imaginar, pues con su número casi infinito de galaxias, sistemas solares y planetas, es uno de los cosmos más grandes y desconocidos jamás revelados a nuestras mentes. Desde sus inicios, esta vasta red ha sido objeto de especulación filosófica, y lo sigue siendo. Planteémonos las grandes preguntas sobre el origen, la magnitud y la esencia más profunda de todo ser.
¿Desde cuándo existe el universo? ¿Cómo se originó? ¿Es finito o infinito? ¿Qué se esconde en el espacio supuestamente vacío entre los sistemas estelares? ¿Acaso esta vasta oscuridad no está vacía? Y si no, ¿qué la llena? Precisamente estas son las preguntas que ahora queremos abordar, y descubriremos que la respuesta no reside en el mundo exterior distante, sino en ese fundamento primordial que también habita en nuestro interior. Porque quien desee comprender el origen del universo debe primero comprender la naturaleza de la conciencia.
El universo energético

El universo material

El universo como pensamiento realizado de Dios
El universo material no es, por lo tanto, otra cosa que una expresión de la conciencia, esencialmente un único pensamiento realizado que surgió de la fuente divina. Precisamente por eso, Dios no es una personalidad física en el sentido convencional. Más bien, Dios es una conciencia omnipresente que se individualiza a través de innumerables encarnaciones y, de este modo, se experimenta a sí misma en todas las facetas imaginables. Desde esta perspectiva, también queda claro que Dios no es responsable del caos creado conscientemente en nuestro planeta. Este caos es únicamente el resultado de las acciones energéticamente densas de aquellos que han alimentado y legitimado la guerra, la codicia y otras ambiciones mezquinas en sus propias mentes. Del mismo modo, la fuente divina no puede simplemente acabar con el sufrimiento en este mundo desde fuera, pues solo nosotros, los humanos, somos capaces de hacerlo, creando un mundo más luminoso con la ayuda de nuestra conciencia creativa.
Lo que este conocimiento significa para nuestras vidas
Esta comprensión es de inmensa importancia, pues nos libera de nuestra condición de criaturas indefensas y nos restituye la dignidad de cocreadores. Cuando entendemos que la misma conciencia que da origen a universos enteros también habita en nuestro interior como una chispa divina, reconocemos el poder inconmensurable que reside en nosotros. No estamos destinados a esperar una intervención salvadora externa, sino que nosotros mismos somos las manos a través de las cuales el espíritu divino se manifiesta en este mundo. Al purificar nuestra mente, al cultivar el amor en lugar del miedo, la paz en lugar del conflicto y la luz en lugar de la densidad en nuestro interior, contribuimos directamente a la transformación del todo. Quienquiera que ponga en práctica este conocimiento lo encontrará también en una contemplación más profunda de... siete dimensiones cósmicas de la creación Una vez más, en el que se despliega todo el plan del ser.
palabras de cierre
El universo no fue creado por una entidad externa y distante, sino que es una expresión eterna de la conciencia única y omniabarcante que se origina y se experimenta en infinita abundancia. Y dado que esta fuente divina también reside en nuestro interior, estamos inextricablemente conectados con todo el cosmos y llevamos su poder creativo dentro de nosotros. Todo siempre comienza en nuestro interior, en nuestra mente; nunca lo olvides. Con esto en mente, mantente sano, satisfecho y vive una vida en armonía. 🙂

